Día laborable. Una vez más, llega la hora de comer y nos apetece descubrir algo nuevo. Para este tipo de aventuras ya tengo un compañero del alma. Alguien al que también le gusta experimentar y conocer nuevas alternativas gastronómicas.
Es el único momento de evasión que tenemos en medio de las frenéticas semanas de árduo trabajo.
En esta ocasión me tengo que acercar al Corte Inglés, y necesito de la presencia de mi amigo de fatigas para las gestiones que vamos a realizar. Esta será la excusa perfecta para ver que tal se come por la zona. En su día, aconsejados por una buena amiga, ya probamos la cafetería del interior del Hipercor. No estuvo mal, pero ese día necesitabamos algo más novedoso, algo que nos fascinara de verdad y que no nos dejara indiferentes.
Ibamos buscando un restaurante asiático, y cuando lo encontramos reparamos en un local cercano que se llamaba El taller Gastronómico. El nombre nos llamó la atención y nos acercamos a ver que tipo de local era.
Tuvimos suerte! Era un restaurante en el que se proponía un menú del día con platos curiosos y variados, y a precio estandar. Una vez dentro no dejaron de sorprendernos detalles como la carta de cócteles para otras ocasiones, la decoración de las paredes, en concreto la del pasillo en la que se podían leer recetas y por supuesto el sabor de cada uno de los platos que probamos. Nos pareció que estaba todo bastante rico.
Sin duda alguna, tenemos que repetir en otra ocasión, porque, por mi parte, me he quedado con ganas de descubrir más.